Fundamentos de los Principios Contables Españoles
Descubre los cinco principios fundamentales que cimientan la contabilidad en España y cómo aplicarlos correctamente en tu empresa.
Leer másConoce la legislación contable española vigente y los requisitos normativos que toda empresa debe cumplir
En España, la contabilidad no es solo una cuestión interna de cada empresa. Está regulada por un marco legal específico que establece cómo deben registrarse las operaciones, qué información financiera presentar y cuándo hacerlo. Cumplir con estas normas no es opcional — es obligatorio para cualquier negocio.
El marco regulatorio español ha evolucionado significativamente en los últimos años. Incorpora directivas europeas, sigue los principios de las Normas Internacionales de Información Financiera y mantiene requisitos específicos del sistema contable español. Si diriges una empresa o trabajas en finanzas, necesitas entender esta estructura.
El Código de Comercio español, en particular su Libro II (artículos 25 a 49), establece los fundamentos de la contabilidad mercantil. Define qué es un libro de cuentas, quién está obligado a llevarlo y cómo debe organizarse. Cualquier empresa con actividad comercial debe cumplir con estos requisitos básicos.
Este código fue modernizado con la Ley 16/2021, que introdujo cambios significativos en la digitalización de registros contables. Ahora, las empresas pueden mantener sus libros contables en formato digital, siempre que cumplan con ciertos requisitos de seguridad y conservación. No es simplemente un cambio administrativo — representa cómo las autoridades españolas entienden la contabilidad moderna.
Dato importante: Las empresas deben conservar sus registros contables durante seis años, contados desde el cierre del ejercicio correspondiente. Esto no es negociable.
Si el Código de Comercio es el marco general, el Plan General de Contabilidad es el manual de operación. Aprobado por Real Decreto 1514/2007, el PGC establece la estructura de cuentas que todas las empresas deben usar. Define cómo clasificar activos, pasivos, ingresos y gastos. No puedes inventar tu propio sistema de clasificación — debes seguir esta estructura.
El PGC existe en varias versiones. Hay un Plan General de Contabilidad normal para grandes empresas, y versiones simplificadas para microempresas y pequeñas empresas. La versión que uses depende del tamaño de tu empresa y sus ingresos. Esta flexibilidad permite que empresas de diferentes tamaños cumplan sin cargas administrativas excesivas.
No es suficiente seguir la estructura del PGC. También debes respetar cinco principios contables fundamentales que guían cómo se registran y presentan todas las operaciones. Estos principios están definidos en el artículo 2 del Código de Comercio.
Debes ser conservador en tus estimaciones. Si hay incertidumbre sobre un valor, usa la cifra más cautelosa. No se trata de ser pesimista, sino de ser realista y no sobrevaluar tus activos o ingresos.
Se presume que tu empresa seguirá operando indefinidamente. Esto afecta cómo valoras los activos. No usas valores de liquidación, sino valores de funcionamiento normal. Es fundamental para la consistencia contable a largo plazo.
Los criterios contables que uses un año deben ser los mismos el siguiente. No puedes cambiar tu método de valoración de inventarios cada trimestre. La consistencia es esencial para comparar estados financieros entre períodos.
Debes registrar operaciones brutas, no netas. Si vendes algo por 1000 euros y pagaste 700, registras ambas cantidades, no solo la ganancia de 300. Esto proporciona transparencia completa sobre tus operaciones reales.
No todos los errores tienen el mismo peso. Un error de 50 euros en una empresa con ingresos de 5 millones es insignificante. Un error de 50 euros en una microempresa puede ser material. Los requisitos se aplican proporcionalmente a la importancia de cada elemento.
Conocer la teoría es importante, pero qué significa esto en la práctica? Aquí están los requisitos específicos que debes implementar en tu empresa.
Debes mantener un Libro Diario (registro cronológico de operaciones), un Libro Mayor (estado de cuentas) e Inventarios y Cuentas Anuales. Para empresas pequeñas hay simplificaciones, pero estos registros son fundamentales.
Cada año debes preparar cuentas anuales que incluyan Balance de Situación, Cuenta de Pérdidas y Ganancias, Estado de Cambios en el Patrimonio Neto, Estado de Flujos de Efectivo (para grandes empresas) y Notas Explicativas.
Las cuentas anuales deben depositarse en el Registro Mercantil dentro de los 9 meses siguientes al cierre del ejercicio. Esto hace públicos tus estados financieros (con algunas excepciones para microempresas).
Las facturas deben cumplir requisitos específicos establecidos en la Ley 34/1988. Deben incluir información identificativa, descripción de operaciones, bases imponibles y cuotas fiscales. Desde 2016, hay requisitos específicos para facturas electrónicas.
Debes mantener todos los comprobantes, facturas, recibos y documentación contable durante 6 años. Esto incluye documentación en formato digital, que debe estar asegurada contra pérdida o deterioro.
Empresas con activos superiores a 2,4 millones de euros o ingresos mayores a 2,4 millones requieren auditoría externa. Empresas más pequeñas pueden ser eximidas bajo ciertas condiciones.
El marco regulatorio español para la contabilidad no es arbitrario. Está diseñado para crear transparencia, permitir comparabilidad entre empresas y proteger a stakeholders (acreedores, inversores, empleados). Cumplir con esta normativa no es una carga — es la base sobre la que se construye la confianza en tu empresa.
Desde el Código de Comercio hasta el Plan General de Contabilidad, desde los cinco principios fundamentales hasta los requisitos prácticos específicos, todo forma parte de un sistema coherente. Cuando entiendes cómo funciona este sistema, la contabilidad deja de ser algo confuso y se convierte en una herramienta clara para gestionar tu negocio.
Si diriges una empresa o trabajas en finanzas, dedica tiempo a familiarizarte con estos conceptos. El conocimiento de la normativa contable es inversión en la salud de tu negocio y en tu capacidad de tomar decisiones financieras informadas.
Este artículo tiene propósitos educativos e informativos. La información presentada sobre el marco regulatorio contable español se basa en la legislación vigente, pero las normas contables pueden cambiar y tienen aplicaciones específicas según cada situación empresarial. No constituye asesoría contable, fiscal o legal personalizada. Para cuestiones contables o tributarias específicas de tu empresa, consulta con un contador público titulado o asesor fiscal cualificado que pueda revisar tu situación particular y proporcionar recomendaciones adaptadas a tus necesidades.